No ha conseguido los resultados esperados en su estreno.
La nueva película de Rupert Sanders y Scarlett Johansson ha sufrido un serio batacazo en taquilla en los Estados Unidos, y según las previsiones de los estudios encargados del proyecto, podría tener pérdidas millonarias. En primer lugar, el principal problema han sido los pobres 19 millones de dólares cosechados en su país natal, que sumados a los 50 millones del resto del mundo se han convertido en 69... insuficientes para un primer fin de semana en el que preveía llegar a los cerca de 100 millones en todo el mundo. Por otro lado, todavía falta estrenar la película tanto en Japón como en China y aunque ambos países podrían catapultar la taquilla a unos ingresos bastante aceptables, los analistas tiene ciertos temores.